martes, 15 de febrero de 2011

Demonio

No temas el ritual del espejo
ni a  la inútiles letras del epitafio
que en los ojos del Otro conocerás.

No temas al péndulo que te condena,
a la borea, a la metafísica ley
de las octavas, del accidente o la gravedad...

La alegría, el placer y la dulzura,
como bien Tauler lo ha dicho,
deben pasar sin detenerse

(o han de morir a cada instante).

Porque tú salvarás a mi  pueblo afligido.
Porque tú humillarás a los altivos ojos .

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