la conciencia del cautivo,
y en la grave honestidad
de quien retorna al sacramento que absuelve
o al agua pura que acaba
con la sombra de la sombra,
con el fuego apetecido
y la carne…
(Os hablaré como a mí mismo)
“Ese vértigo que miráis no es vuestro vértigo;
esa sangre que os redime ya no es vuestra;
ese Triángulo elusivo no os conoce…
Apenas si habéis llamado a la puerta”
Hay alguien que viene tras de mí y soy Yo Mismo.
si os llama por vuestro nombre, seguidle.

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