si corremos cuesta abajo le podremos alcanzar
por el añejo cigoñal de palo.
se despierta también el rosicler, la ingenua nube;
el apetecible candor de los cerezos
en el cafeto,
y quiere envolvernos la solapa con su bálsamo…
escucha: en tu zapato ha despertado la libélula.
hizo un invierno tan bonito anoche,
un compartido sueño de crepusculares orquídeas,
un banquete de mendigos sobre hortensias,
que me temo ya nunca
volveré a revolotear en tu mirada
sin apetito.
escucha: se ha despertado en mis bolsillos
la apoteosis de las llavecitas.
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