
mirar la senda de la frontera hasta hacerse uno con ella
y en ella…
que el sol se ha puesto ya de las falanges
a la cima del retorno
y de su ciencia
a la frontera de leoneras y de antojos.
pero, ¿acaso
no soy yo el hacedor de la gleba?
¿ no es la efigie un hábito de mi sombra?
¿ no es la alfombra el valle donde habitan sus deseos?
ser el volumen propio, es cuanto codicia
el entendimiento.
ello y revelar la fórmula del verbo en que se nos imita
(hay una línea muy tenue, -lo sé-,
entre el ser de los operadores
y el capitular de los arteros en su misma industria).
iod he vau he,
comunícame hoy una razón
por cada una de las rosas en mi frente.
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