domingo, 18 de julio de 2010

Verticalidad


todo el mundo necesita llamar
su existencia a lo invisible,
a la nada que es omnímoda matriz
de cuanto nos puebla,
al vértigo molecular de las distancias
por las que somos.

y en esa nada sobre la que predico
he vuelto a traducir de acuarela el horizonte,
a revelarme en enunciados
tangibles como la carne:

“transposición de cuerpos sobre un puente en la frontera/
transfiguración del alma, apenas,
por un tabernáculo del camino…”

y entonces
imprecar a la existencia, anaximandro,
del caos que vuelve y nos devela.

y entonces
ahogarse en un bufido, swedenborg,
que la médula sin asco nos viene a devorar. ¡detenedla!

y entonces
morir al tantra metafísico de crowley,
que “muero porque no muero”…

todo el mundo necesita de la carne para tolerar
la consubstancial impotencia del alma.

yo,

existo simplemente, en cambio.

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