sábado, 17 de julio de 2010

Alejandro




















a veces pienso en tu alejandro…

¿por qué se ha ido?
si no hay parabrisas más oscuro que el de volver la vista a la niebla
del pasamayo fúnebre del olvido,
ni más inapelable barranco que el de la soledad donde se estrellan
los autobuses todos, de tránsito en el lenguaje
simbólico siempre de los sueños.

si nada más lúgubre existe
que el guillotinado que se entierra por su cuenta…

¿por qué se fue?

¿era un acto de misericordia conclusiva?
¿se cansó ya de negar cada lápida
con su nombre escrito?
¿o de mancillar
la sábana santa de tu cansancio?

¿para dónde fue?

¿ sin novedad ha vuelto al territorio fantasmal donde yacía?
¿hubo un padre austero que le esperaba, acaso
con la merienda lista y la cotidiana propina del escarmiento?

¿existió?
¿o es un invento nuestro?

¿o eres tú mismo en el futuro?
¿o soy yo en mi anterior existencia ?
¿o es el caos sagrado en que se engendran
las teologales leyendas del principio?

(¿todavía te ama?

me pregunto …)

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