lunes, 20 de junio de 2011

El guardián del umbral

Extraño el camino que nos llevaba
a la ribera del oeste,
con su fúnebre e imaginaria puerta
siempre abierta, y el espejo
inmenso de las ambiciones
ayer blancas.

Adivinar el espejo ahora
con aquellas imperfectas coordenadas
que da el olvido…
O tentar a fuerza el candado
de una puerta
ya cerrada y encarnada
como antiguo objeto
por las guaridas del alma…

no tiene sentido.

Vuela un pájaro amarillo por sobre nuestro viejo
rincón vedado.

por el camino solitario se pierde

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